22/05/2022
Espectaculos

Crítica al LP «En acción» (1975), de Johnny Ventura

El histórico concierto político-cultural «Siete días con el pueblo», celebrado el 1 de diciembre de 1974 en el Estadio Olímpico de Santo Domingo, elevó la figura de un Johnny Ventura comprometido con las causas sociales, espíritu de lucha y protesta que inmortalizó con su emblemática canción Mamá Tingó, que compusieron en colaboración Johnny, Víctor Víctor y Yaqui Núñez del Risco. Portavoz efectivo del discurso popular, el merenguero acoge El carbonero, composición de Freddy Beras Goico, otro grande del arte dominicano, tema con el que se mantuvo en la frontera de la música comercial y nuestras raíces folklóricas.

El carbonero, canción emblemática del elepé En acción,  es un merengue con arreglo apreciable, una orquestación a ritmo trepidante que en su estreno fue (y sigue siendo) aplaudida por el público y considerada con justicia por la crítica como «la pieza elevada a la categoría de la mejor, o una de las más valiosas, que ha grabado el Combo Show en toda su trayectoria».

Freddy Beras puso en manos seguras esta hermosísima composición, una alabanza al carbonero que camina «lento, sucio, sudado y cabizbajo/ con su saco en la espalda que lo inclina/ el pobre carbonero así camina/ monumento viviente del trabajo». Johnny enriquece este canto poético, que supera por mucho los otros dos merengues que aparecen en esta producción. 

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Menor reconocimiento alcanzó su Salve Quisqueyana, pero que no por ello sea una canción que le falten atributos y, como tercera propuesta a tiempo de merengue, Que lo baile, una primorosa canción bailable que compuso e interpreta el talentoso Luisito Martí.

En comparación con algunos de sus discos previos, el resultado final denota un  esfuerzo creativo más para satisfacer requerimientos del sello discográfico, que para agradar al melómano exigente. En esa tesitura se circunscriben el Mosaico 1940 y el Mosaico que pasa y repasa piezas como El alacrán, Tumbando caña, María Luisa y el reverenciado Cielito lindo.

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Entre décadas, antes fue el 20, luego el 30 y ahora el Mosaico 1940 evoca clásicos de la bolerística internacional. Primera parte instrumental de El día que me quieras, luego con Anthony Ríos interpreta Solamente una vez, completando el cóctel con Ni contigo ni sin ti que termina donde comienza Buche y pluma. Una rara mezcla rítmica, con menos suerte artística que los ejercicios realizados por Johnny Ventura bajo la dinámica de este recurso.

Vigorosa es su versión del bolero Diariamente, letras del reconocido compositor Álvaro Carrillo, cuando menos una de las canciones del género de registros acrisolados que alcanza el artista. Johnny se mantiene en esos ámbitos, pero apelando al genio de sus músicos con una interpretación instrumental del inolvidable Niebla del riachuelo, del compositor argentino Enrique Cadícamo.

Artículo escrito por Maximo Jimenez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (2011-2013), autor del libro «La gran Aventura de la bachata urbana» (2018).

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