30/06/2022
Opinión

Partidos políticos

Con asombro nos enteramos a través de un comunicado que varios miembros, en específico 135, habían manifestado su intención de renunciar a la militancia en el partido Alianza País, que preside Guillermo Moreno, y que nació hace 11 años con la firma intención de convertirse en un opción diferente a lo establecido en el sistema político y de partido dominicano.

El grupo de dirigentes de La Esperanza, Los Frailes, El Almirante y Los Tres Brazos, de Santo Domingo Este; del núcleo Antonio Soriano, de Boca Chica, y de los núcleos 24 de Abril y Villa Consuelo, del Distrito Nacional, denunciaron atropellos, falta de respeto, negación de sus derechos, persecuciones, violaciones a los estatutos, falta de transparencia e institucionalidad y presuntas acciones de corrupción. Horas más tarde Moreno desmentía las acusaciones emitidas por los dirigentes que además, exigían la destitución del veterano político de la presidencia de la organización, de manera que le dé oportunidad a un nuevo liderazgo de asumir las riendas de Alianza País.

“Alianza País es un partido serio que hace política en serio. Estamos consciente que la trayectoria construida en 11 años de existencia, como partido alternativo y progresista, apegado a principios y valores, de ruptura con las prácticas políticas clientelares y de la vieja política; de compromiso con un Nuevo Orden Democrático de justicia social, de democracia participativa, de desarrollo productivo y bienestar compartido; de nuestra indeclinable lucha contra la corrupción, la impunidad y la recuperación de lo robado”, dejó claro el presidente de Alianza País tan pronto respondió a los dirigentes disgustados quienes plantearon ante la opinión pública una imagen totalmente diferente a la que ha construido esta organización política en sus 11 años de existencia.

Las luchas internas en los partidos políticos han socavado con el deseo de militancia de mucha gente, que aún confía en este modelo como una herramienta importante para las conquistas democráticas de la colectividad.

Ejemplos tenemos suficientes en nuestro país, la mayoría de las fuerzas políticas de primer orden se han visto o están expuestas a estas pugnas internas que han destruido más que construir a lo interno y externo.

Y lo que es peor, muchas de esas luchas son llevadas por personas que con la única intención de obtener ganancias económicas y responder a sus apetencias personales.

Los partidos políticos se deben emplear a fondo en demostrar que son organizaciones capaces de defender la misión para la que fueron creados y no simples empresas que despachan a beneficio del mejor postor.

Hay mucho trabajo por hacer para conquistar a los dos sectores que representan una gran mayoría en términos electorales: jóvenes y mujeres a integrarse en las filas de algún partido, dado que lo que se ve en la actualidad, puede desalentar al más fiel de los militantes.

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