07/08/2020
Opinión

Imposible hacer buen periodismo con malos salarios




En este mes que se celebra El Día del Periodista, los directores de diarios y de las escuelas de periodismo de República Dominicana se han reunido para colaborar con el propósito de que los profesionales del área salgan mejor preparados de la universidad. Humildemente, pienso que el problema no es cómo salen, sino cómo entran.

Quien ha impartido clases de periodismo o ha editado un medio alguna vez seguramente habrá notado que en los estudios superiores es posible llenar lagunas, pero no océanos, que tardan años en formarse, durante los estudios básicos e intermedios.

Para mejorar la calidad del periodismo, las universidades probablemente deban empezar por filtrar mejor a quienes entran a la carrera, desmontando la idea de que estudiar y ejercer el periodismo es tarea fácil, porque no hay que cursar ciencias exactas ni esforzarse demasiado para ser un transcriptor de las ideas de otros, contar historias u opinar sobre la realidad.

Los diarios podrían continuar la tarea mejorando los salarios de sus mejores talentos, ya que cada vez resultará más difícil retenerlos en las redacciones mientras los departamentos de relaciones públicas de las empresas y del gobierno estén pagando sueldos más atractivos, significativamente, por el mismo recurso humano. Ya sabemos que mejorar salarios en una industria mundialmente alicaída es muy cuesta arriba, pero resulta imposible hacer buen periodismo con malos salarios.

El periodismo nunca ha sido una carrera que pague generosamente, en ningún país, ni ahora ni antes, y si los profesionales se quedan en las redacciones es porque el periodismo envicia, como si fuera imposible ser un ex periodista. Siempre ha sido así, solo que ahora la competencia por el talento es más feroz, no ya entre medios de comunicación, sino entre los medios y sus anunciantes.

Como casi en cualquier área, en República Dominicana se dispone de pocas o ningunas estadísticas nacionales para analizar la situación, pero esta no debe ser diferente, en esencia, de lo que está pasando en otras naciones. En Estados Unidos, por ejemplo, el prestigioso centro de investigación PEW dio a conocer el pasado año cómo los periodistas han ido escapando al campo de las relaciones públicas.

En los últimos 10 años, dice el PEW, la cantidad de reporteros ha decrecido 17%, mientras que el número de relacionistas ha crecido 22%. La diferencia salarial a favor de los relacionistas se ha ampliado a casi US$20,000 al año, por lo que no debía ser sorpresa el hecho cierto de que los relacionistas superen a los periodistas en una proporción de 5 a 1.

Por cada periodista que trabaja en una sala de redacción a tiempo completo, en Estados Unidos hay cinco trabajando a tiempo completo en instituciones privadas, instituciones gubernamentales o firmas de relaciones públicas.

En República Dominicana, buenos profesionales del periodismo pueden duplicar su salario, sin contar los beneficios colaterales, con tan solo cambiarse de la redacción a un departamento de comunicación corporativa, sobre todo ahora que se está hablado de ese nuevo híbrido conocido como periodismo de marca o brand journalism.

Estas brechas, en cuanto a número de profesionales y en cuanto salarios, afectan la calidad de la información que se ofrece al público, pues, como todos sabemos, quienes trabajamos en el campo de la comunicación institucional hacemos un ejercicio profesional interesado, al servicio del poder, mientras que la labor del periodista se concibe desinteresada, por lo menos en un plano ideal, como el de un vigilante de los excesos del poder.

Artículo escrito por Melvin Peña

Melvin Peña es un consultor de negocios en temas de comunicación, marketing e innovación. Ha trabajado para 25 de las empresas más admiradas de República Dominicana en 15 sectores diferentes. También tiene una amplia experiencia como consultor en el sector público, organismos internacionales y empresas multinacionales. Es presidente de la firma Comunicaciones Integradas.

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