16/10/2021
Espectaculos

Crítica musical a «La agarradera», primer LP de Johnny Ventura y su Combo Caribe

La nueva República, concluida la Era de Trujillo, vio emerger a un artista que con apenas seis años gravitando en La Voz Dominicana y otros escenarios de menor proyección, demostró que tenía talento, carisma y la voz con la que encantaría a un público hambriento de un nuevo sonido, de un nuevo fenómeno que marcara la diferencia de todo lo que predominó en los últimos treinta años que le antecedieron.

El Salón de Estudios Mozart bautizó su debut fonográfico, en el 1962, cuando publicó La agarradera, su primer álbum. Nacía Johnny Ventura y su Combo Caribe: «Con un estilo inigualable… un joven luchador con ansias de triunfos, tiene su propio conjunto y aparte del nombre que se ha hecho a base de trabajo y tezón, lo respaldan otras condiciones, su caballerosidad, su compañerismo y simpatía personal».

Palabras que presagiaron el brillante futuro de esta estrella naciente. Ventura grabó su primer álbum con la orquesta de Luis Pérez, compositor además de La agarradera, primer hit indiscutible en el debutante repertorio de quien en poco tiempo se convertiría en uno de los artistas más admirados de República Dominicana. El veterano músico también aporta Cuidado con el cuabero, un merengue que marcaría en buena medida el estilo de letras picantes y doble sentido que caracterizó a Johnny en sus primeros años.

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Aseguraba el sello discográfico que lo lanzó al mercado que el artista, sin lugar a dudas, «es el conjunto más solicitado que existe en el momento actual», gracias a la gran aceptación que alcanzó con el merengue La agarradera. Toda una revelación artística… y comercial.

De quien sería no solo su colega sino un hermano dentro y fuera de los escenarios, Joseíto Mateo, grabó Campesina, un merengue pimentoso, en el que vibran los metales de las trompetas y los saxofones. Otras apuestas en el ritmo nacional incluyen Si me agarras gozas, de Danilo Mesa; Don Simón, de Antonio Perdomo; El tizón, de Donald Wilde y La gordita, de Fellito Parra. De Eduardo (Eddy) Bastián grabó Jacmel, una canción pegajosa con un aire del meringue haitiano. Formidable.

Johnny Ventura desde que salió al ruedo demostró sus dotes vocales, su versatilidad interpretativa, que tanto funcionaba en el candente merengue, como en otros géneros que le permitieron ganarse el aplauso de la audiencia internacional más exigente, sobre todo en esos años 60 cuando predominó el arte en su esencia más estilizada. Así se reveló en el bolero, con Si pudieras amarme, una composición de Pedro Escobedo y Desamor, autoría de Gustavo Flores.

La agarradera oscila entre el merengue, la guaracha –Toñita, composición muy bien lograda del propio Ventura–, el bolero y la salve, muy popular en la época de su estreno, en 1962. Los cimientos musicales de este gran artista se pueden apreciar en este fabuloso LP que conserva una actualidad apreciable.

Artículo escrito por Máximo Jiménez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (2011-2013), autor del libro «La gran Aventura de la bachata urbana» (2018).

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