30/06/2022
Espectaculos

Crítica musical al LP «El florón» (1964) de Johnny Ventura

El primer sencillo que estrenó Johnny Ventura en el 1962, Cuidado con el cuabero, fue una especie de manifiesto que patentizó un estilo artístico. Pero fue con La agarradera que logró la bendición del público y, dos años después, graba El llorón, probablemente la canción que le permite estructurar el vibrante concepto del combo show que vendría poco después.

Composición del propio artista, El llorón inicia el repertorio de El florón, su segundo LP. Una canción jocosa, bailable, interpretado por Ventura, un grito de guerra en el velorio de Ramón, donde el florón se pasaba de mano en mano. Y la viuda lloraba. Nada como el ambiente de un velorio, sobre todo en esa época, para recrear musicalmente las ocurrencias de quienes desfilaban a consolar los dolientes.

Es ese imaginario popular que enriquece la vena de compositor del talentoso merenguero. Lo que se conoce como su segundo LP formal, en una de sus ediciones conocidas, sale al mercado con el sello Remo Récords (LPR-1528). Un detalle: se incluyen de su primera producción Jacmel Campesina –autoría de Joseíto Mateo–. De Agueda V. Blandino, propietaria del Salón Mozart con el que el artista publica por primera vez, está la canción ¿40% Porqué?

La canción original de Blandino es una protesta social a un altísimo impuesto que perjudicaba a los comerciantes, un merengue típico a punta de acordeón que ubicaba al artista en un campo que seguirá cultivando a lo largo de su trayectoria. De Tavito Vásquez, El florón recoge Monte adentro, otro bombazo bailable con el aderezo de la impronta del talentoso saxofonista.

Otro merengue que encandila los músculos es Pan caliente, grabado con Rafael Mancebo y su Conjunto y que revalida la impronta picaresca del vibrante artista dominicano. Del maestro Luis Alberti este LP contiene una versión instrumental del clásico Sancocho prieto. El acordeón que se destaca en ¿40% porqué? se vuelve a sentir, aunque en un tiempo moderado, en la estupenda creación Palma Sola, sin duda una pieza que enriquece el cancionero inaugural de Johnny Ventura.

Las referencias del bolero no podían faltar. Bombón, de Héctor Rivera, se circunscribe en lo que se conoció como bolero-cha, algo así como una variante del cha-cha-chá. Cierra el repertorio con Año nuevo, composición de E. Ruiz Casado, un merengue con un fuerte arraigo en la tradición navideña. El florón colocó a Johnny Ventura en el trayecto del éxito discográfico, factor clave en los años iniciales de cualquiera artista que aspira conquistar un mercado competitivo, por los siglos de los siglos.

Artículo escrito por Máximo Jiménez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (2011-2013), autor del libro «La gran Aventura de la bachata urbana» (2018).

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