12/08/2022
Nacionales

Cuando ataca el bruxismo




Vivimos momentos difíciles, tiempos en que para muchas familias su situación laboral, emocional o económica es complicada y es ahí cuando las posibilidades de sufrir bruxismo aumentan de forma significativa dado que estas circunstancias crean inseguridad y estrés en la persona.

El bruxismo (del griego bryko, rechinar los dientes) es el hábito involuntario de apretar o rechinar las estructuras dentales sin propósitos funcionales. El bruxismo puede conllevar dolor de cabeza y músculos de la mandíbula, cuello y oído.

Clasificación. Según la manera rechinar los dientes: bruxismo céntrico (apretamiento), bruxismo excéntrico (frotamiento).

Según el momento de su presentación: nocturno, durante el sueño. Generalmente, el paciente bruxómano nocturno no es consciente del problema, y los datos de esta parasomnia proceden de los compañeros de cama o habitación alarmados por el ruido de los dientes, y también de los dentistas que observan la destrucción del esmalte y la dentina. Diurno, durante la vigilia.

Según el grado de afectación. Grado I (hábito incipiente): la presentación no es agresiva, su reproducción es por un corto período y a veces de forma ocasional, aunque puede ser inconsciente para el paciente, es reversible ya que aparece y se desvanece por sí solo, puede desaparecer cuando el sujeto lo hace consciente, puede estar condicionado a factores locales dentro de la boca, que al ser detectados y eliminados con prontitud permiten la prevención y eliminación del mismo. La ansiedad puede estar ausente en el paciente.

Grado II (hábito establecido). En este grado, la ansiedad ya se encuentra presente, la reproducción está condicionada a los factores facilitadores, la presentación es inconsciente para el paciente y desaparece cuando el sujeto lo vuelve consciente, en esta etapa pueden encontrarse presente lesiones en las estructuras dentofaciales por lo que se requiere de un tratamiento integral para asegurar su eliminación.

Bruxismo d apertamento dentarioGrado III (hábito poderoso). La reproducción es constante hasta dentro del entorno familiar y social por incorporación del paciente. La presentación se encuentra fortalecida y bien establecida, es excesiva e irresistible para el sujeto que la padece aún siendo consciente. Las lesiones en las estructuras dentofaciales son de considerable magnitud y en algunos casos las lesiones son permanentes. El hábito poderoso es de difícil manejo y los resultados del tratamiento son insatisfactorios, por lo que se requiere de mayor atención y dedicación en el desarrollo de técnicas por parte del dentista.

Etiología. El origen del bruxismo puede ser local, es decir, intaoral con desencadenantes que suelen ser producto de un estado de ansiedad. Dado que la negación del paciente ante un estado de estrés es muy característica y el cuadro clínico puede ser asintomático, el odontólogo debe ser muy acucioso para identificar el estado de ansiedad presente y para determinar el tratamiento a implementar.

Las hipótesis en cuanto a la fisiopatología sugieren un papel coadyuvante de las alteraciones dentarias, por ejemplo la maloclusión, y de mecanismos nerviosos centrales además de problemas musculares. Los factores psicológicos también pueden desempeñar un papel en el sentido de que las tensiones exacerban este trastorno.

Diagnóstico. El bruxismo es un movimiento parafuncional. Es un contacto dentario distinto de los de la masticación y deglución. Cuando el diagnóstico es establecido durante un examen dental y si en estos enfermos las lesiones suelen ser mínimas o imperceptibles, no está indicado ningún tratamiento local sino más bien se establece la atención a los trastornos de ansiedad.

Férula oclusal.

Férula oclusal.

El bruxismo es inconsciente hasta que se hace del conocimiento del paciente, el primero en detectarlo es el dentista al observar el desgaste exagerado de los dientes (facetas) en áreas funcionales y desgaste moderado en áreas no funcionales, ensanchamiento de las zonas oclusales y reducción de la dimensión vertical de la cara, en ocasiones son los familiares quienes ponen en alerta al paciente pues de silencioso se vuelve sonoro y molesto.

Tratamiento. Férula dental protectora puede ayudar a reducir el rechinamiento de los dientes. El tratamiento está relacionado con el riesgo de lesión dentaria y su posible afección muscular. En los casos más graves, es necesaria la colocación de una protección dental de resina, conocida como férula de descarga o placa míorelajante, para impedir la lesión permanente y afección de los dientes.

La férula o guarda oclusal trata el síntoma y no la causa. Es el tratamiento por tradición y más comúnmente implementado por los odontólogos generales. El paciente la utiliza de día (diurno), de noche (nocturno) o todo el día en los casos de bruxismo intenso.

Es importante señalar que las férulas o guardas oclusales no eliminan el bruxismo, su función en el tratamiento es de evitar el contacto brusco entre las estructuras dentales, desprogramar la articulación temporomandibular para un ajuste de la oclusión acompañado de una posterior programación propioceptiva, reducir la afección de los músculos masticatorios (míorelajante).

Relajación. En algunas personas, sólo la relajación incluyendo bio-retroalimentación, auto hipnosis y otras terapias alternativas y la modificación de comportamientos diurnos son suficientes para reducir el bruxismo nocturno. Se suele implementar la relajación de la musculatura corporal como alternativa viable para la reducción y eliminación de los estados de nerviosismo, estrés y ansiedad.

Artículo escrito por Karla Marina

Doctor en Odontología. Especialista en rehabilitación bucal, propietaria de clínica dental especializada, donde desempeña la práctica privada, junto con un equipo de profesionales de las diferencias áreas de la odontología moderna. (Email: dra.karlamarina@gmail.com)

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