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Onicofagia: el mal hábito de morderse las uñas y la salud bucal

Se define como onicofagia a la costumbre compulsiva de comerse las uñas. Se trata de una noción que surge del griego onyx (en español, “uña”) y phagein (vocablo que se traduce como “comer”).

La onicofagia se hace presente en los cuadros de ansiedad y suele estar vinculada al nerviosismo y al estrés. Cuando este hábito se hace crónico (es decir, se desarrolla de modo permanente), pueden evaluarse alternativas de hambre, aburrimiento o inactividad, pero también hay que contemplar la posibilidad de que sea un síntoma de un desorden de tipo mental o emocional.

La incidencia de la onicofagia es elevada. Hay igualdad respecto a sexos aunque las mujeres parecen más preocupadas por el problema estético por lo que buscan ayuda en mayor número que los hombres, afecta a todas las edades.

Muchas de las consecuencias de la onicofagia son estéticas. Las manos, los labios e incluso los dientes, pueden verse alterados en su forma, no obstante las consecuencias más graves tienen lugar en el plano físico, en dientes, encías y en las propias uñas, que pueden llegar a sufrir graves daños.

Comerse las unasEsta continua y reiterativa manía, ocasiona daños en dedos, labios y encías, además del desgaste y astillamiento prematuro de los incisivos centrales superiores, dientes de enorme repercusión en la buena apariencia de la sonrisa. Estéticamente los dientes se ven más pequeños y denotan un aspecto envejecido. Es muy usual la sensibilidad dental, riesgo de caries y puede modificar la arcada de acuerdo a la función que realizan los dientes al protruir la mandíbula, generando una “mordida borde a borde”.

Los micro traumatismos que el mordisqueo ocasiona en las mucosas labiales hacen que la patología infecciosa como por ejemplo herpes, labios cortados, aftas, entre otros, sea más frecuente en estos pacientes. Puede generar ulceraciones de las encías, causadas por morder pedacitos puntiagudos de uñas.

Además, las bacterias presentes en la boca, pueden producir infecciones en la matriz de las uñas, dañadas por el trauma constante.

Los mismos hongos, bacterias, virus o infecciones que pueden afectar a la uña, se maceran todo el día con el ambiente húmedo y tibio de la boca. Además, pueden transferirse fácilmente a la mucosa oral provocando daños a la boca y encías.

onicofagiaLa onicofagia afecta también a los tratamientos de restauración dental, como las carillas y las coronas de los dientes anteriores superiores e inferiores. El acto mecánico e insistente de morderse las uñas puede originar la pérdida del material con que se hace el cementado de las carillas para adherirlas al diente e incluso provocar que éstas se rompan. Asimismo, puede causar la rotura del recubrimiento de porcelana de las coronas que se hayan colocado sobre dientes o implantes, obligando a su reposición.

Es por estos que estos pacientes no se pueden confeccionar tratamientos cosméticos como por ejemplo el blanqueamiento por la sensibilidad, carillas dentales y reconstrucciones con resinas por los riesgos de fractura en ambos casos.

Psicológicamente pueden provocar un complejo si quien se come las uñas se avergüenza de ello y en momentos de sociabilizar, sobretodo en actividades que debe exponer sus manos abiertas, esto se le vuelve difícil de manejar.

Hay que hacer énfasis en que la onicofagia es un trastorno que se radica en el inconsciente como un acto reflejo, por eso es muy difícil de controlar y acabar con él. Lo primero que hay que tener es la disposición de la persona a terminar con la manía de comerse las uñas, contar con gran fuerza de voluntad y autocontrol.

La solución, entre otras cosas, pasa por identificar en qué momentos se muerde uno las uñas para estar alerta y encontrar la manera de evitarlo.

Puedes realizar cosas que descarguen tensión y que a la vez utilicen las manos, como: tejer, pintar, bordar o cualquiera de ese estilo.

Ayudará mucho la realización de un deporte o yoga o cualquier actividad que logre hacer que te relajes y botes la ansiedad que descargas comiéndote las uñas.

Normalmente se debe consultar al psicólogo además del odontólogo. Si el terapeuta detecta una enfermedad emocional obvia, tratará el estrés o las causas que originen la patología.

Ahora que conoces sobre la onicofagia es hora de hacer algo al respecto, si la padeces, intenta dejarla y si conoces a alguien que sufra de ella, ayúdala. No es un juego, ya que puede escalar a niveles en que se vuelve dañina para tu salud y perjudicial para tu presentación personal.

Artículo escrito por Karla Marina

Doctor en Odontología. Especialista en rehabilitación bucal, propietaria de clínica dental especializada, donde desempeña la práctica privada, junto con un equipo de profesionales de las diferencias áreas de la odontología moderna. (Email: dra.karlamarina@gmail.com)

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