12/08/2022
Cine

Weinstein es apenas segunda persona expulsada por la Academia




En una historia plagada de escándalos y controversias de todo tipo, y que se extiende por casi 100 años, sorprende que el otrora magnate e influyente productor de Hollywood, Harvey Weinstein, sea apenas la segunda persona proscrita por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.

El hecho, aunque muy probablemente aplaudido a unanimidad, dada la magnitud y seriedad de las motivaciones que propiciaron la medida, abre sin embargo, muchas interrogantes, o deja al menos, a la industria del cine en una posición difícil.

Si partimos de diversos reportes que dan cuenta de que la abominable conducta de míster Weinstein, era ‘un secreto a voces’ en Hollywood, ¿cómo explicar entonces la cultura de permisibilidad y ‘laissez-faire’ en la que éste se manejó por casi tres décadas?

¿Quiénes eran sus protectores? ¿Quiénes fueron sus ‘modelos’ a seguir? Y debió tenerlos, puesto que esto queda implícito en la forma como reiteradamente conminaba a sus víctimas de acoso sexual: “Tu no vas a llegar a ningún lado sino haces lo que te pido, pues así es como funciona el sistema”.

Si así es como ciertamente funcionaba ‘el sistema’, ¿será por eso que tanta gente se quedó callada por tanto tiempo? ¿Por qué nadie prestó atención a aquellas pocas valientes mujeres –Courtney Love, por ejemplo– que varias veces intentaron poner la voz de alarma?

Aquí hay demasiados aspectos en juego, y es casi seguro que en el lugar donde están, ahí se quedarán. Demasiado tiempo ha transcurrido y los intereses y honores apuntan hacia todas partes. ¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenza!

Y pensar que hace menos de un año, en la ceremonia de entrega del Oscar, Harvey Weinstein fue la persona más mencionada y a quien más se agradeció durante toda la noche.

Esa cultura de poder y permisibilidad creada por el hombre y perpetuada a voluntad –a mayor poder, mayor libertad para hacer lo que se les venga a ganas– fue lo que permitió a míster Weinstein acosar, asaltar y violar mujeres a su antojo.

¿Significa su expulsión de la Academia que esta deplorable conducta desaparecerá de la industria del cine? De ningún modo, y ahí están los casos, por ejemplo, de Roman Polanski, acusado de violación más de 40 años atrás, y más recientemente, Bill Cosby, igualmente acusado también de acoso, asalto y violación. La situación de éste último es aún más grave que la de Weinstein, debido a que en el caso de Cosby este incluso drogaba a sus víctimas.

Sin embargo, ninguno de los dos han sido tocados por la Academia, y quien sabe que algún otro potentado de Hollywood se ha paseado por el mundo haciendo exactamente lo mismo.

De todos modos, lo que sí ha quedado claro con toda esta asqueante batahola es que el problema, tan viejo como el tiempo, no es tan fácil de resolver como a simple vista parece.

Ahora bien, por lo pronto eso sí, el actor Carmine Caridi, quien tiene el dudoso honor de ser el primer desterrado por la Academia –por compartir películas reservadas a los miembros de la institución– ya no estará solo en la ignominia.

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