27/09/2022
Espectaculos

Crítica musical al disco «El que venga atrás que arree» (1976), de Johnny Ventura

El que venga atrás que arree fue un grito de guerra. Guerra en cualquier escenario. Johnny Ventura, artista consumado dueño absoluto del dominio de su carrera tras romper en el 1976 relaciones con el sello Kubaney, engrasó su propia maquinaria con la puesta en marcha de Hoy Récords.

Este elepé, con el registro de catálogo LPH-001, marcó la inauguración de su discográfica. Con el respaldo de casi todos los integrantes originales de El Combo Show, Johnny se mantiene cerca de músicos consagrados para orquestar los arreglos de su primer álbum en total independencia. Papa Molina y Darío Estrella se suman al equipo que tiene al propio artista como principal bujía musical.

Papa Molina hace un trabajo fino en los arreglos de El plebeyo, composición de Felipe P. Alva, un merengue con reminiscencia del estilo bailable de la era de las big bands. Con la variante del merengue denominado como hustle, un estilo que gozó de una popularidad aceptable a mediados de los 70 claramente influenciado por el baile y las formas de la música disco o de nightclub, Johnny apela a los aires comporáneos que podía conseguir con Darío Estrella en los arreglos de Siboney (Ernesto Lecuona) y Por ahí María se va, adaptación del folklore dominicano.

El hustle que abrazaron las orquestas dominicanas se sustentó casi siempre en versiones instrumentales de canciones que alcanzaron un éxito resonante, y que en el merengue tuvo entre sus principales promotores a Johnny Ventura, Wilfrido Vargas, Jorge Taveras y Luis Ovalles –que hizo una adaptación en 1977 de Lo bueno, lo malo y lo feo–. Con sus dos canciones en este estilo, Johnny consigue conectar efectivamente con la audiencia juvenil hechizada por esa música.

Más suerte que El plebeyo tuvo el merengue Llegaron los caballos, artillería pesada con Johnny Ventura como compositor de este tema que se convirtió en uno de los buques insignia de esta producción. Otra canción que tuvo calado la aportaron el periodista Juan José Ayuso y el locutor Francis Moya: Nosotros somos así, un himno a la dominicanidad, a nuestra música y nuestra gente honrada y trabajadora.

Ayuso y Moya lograron con sus letras enaltecer el orgullo patrio de cada dominicano dentro y fuera de nuestra frontera: «Es la Patria que no engaña/ por la que yo vivo y muero/ soy mar, surco y montaña/ la Quisqueya que yo quiero/ Criollo por los cuatro lados/ la tierra de donde vengo/ es mi orgullo más preciado/ y lo más grande que hay».

Otros dos apreciables merengues cierran con buen sabor la propuesta concebida por Johnny Ventura en este grandioso disco. Uno está sustentado en la popularísima composición de Luis Kalaff, Si tú no, la otra y la segunda es Pero por eso… no, con letra y música del Caballo. En su versión original, Pero por eso… no aludía al problema del precio del pollo en ese entonces, tópico prohibido por las autoridades de que se abordara en los medios de comunicación y que posteriormente fue regrabado excluyendo el tema en cuestión. Con Luisito Martí y Anthony Ríos aún en la alineación de la orquesta, el talento y la experiencia de Papa Molina y Darío Estrella como arreglistas, Johnny Ventura concibe un elepé que, como reza su título, no le dejaba más opción que arrear a quienes venían detrás.

Artículo escrito por Maximo Jimenez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (2011-2013), autor del libro «La gran Aventura de la bachata urbana» (2018).

Comentarios