21/09/2020
Cine

Alegría, sarcasmo y algunas lágrimas, recordaron a Armando Almánzar




El homenaje póstumo, anoche en Fine Art’s de Novo Centro, al más radical, documentad y auténtico de nuestros críticos de cine, (solo comparable sólo a Arturo Rodríguez, aun cuando son estilos claramente diferenciados) fue un ceremonial penetrante y poético a un maestro que seguirá viviendo por medio de su obra escritural, en cine haciendo justicia o vengándose de lo que la pantalla proyecta o como narrador breve con sus cuentos (el género que mejor dominó siempre) o en la literatura de largo esfuerzo que aportó novelas que en lo adelante es cuando se les valorará realmente su valor como ficción trascendente.

Organizado por el colectivo Cinemaforum, autorizado por la familia y respaldado por la logística de instituciones que se unieron al reconocimiento, el acto fue hermoso y con intervenciones precisas, las necesarias y que se inició a las 7:30 en punto con la exactitud que tenía Armando Almánzar.

La presentación del acto estuvo a cargo de Marc Mejía y Hugo Pagan Soto, del colectivo Cinemaforum, que agradecieron la confianza de la familia del escritor y presentaron a Lucía Crespo, nieta, en una intervención que vio quebrada su voz al describir como era el abuelo

Se continuó con un audiovisual de Luis Martín Gómez, (en base a las entrevistas que le hizo para su programa cultural La Yola Yelow), con un tremendamente bien manejado sentido sarcástico del humor -parte de una química que ambos construyeron durante años de relación-, sobre todo en la introducción en pantalla.

Siguió Alberto Perdomo, el amigo de más años en conocerlo y quien describió como se inició de crítico de cine, y como era cuando la calle El Conde, era el centro cultural de la ciudad y como inició la crítica de arte profesional en la República Dominicana. Perdomo terminó con una frase que hizo llorar a más de una persona.

Teo Terrero y Yanela Hernández hicieron una lectura dramática de su emblemático cuento El Gato para cerrar con la tremendamente bien escrita intervención de la productora, una participación que permitió vivir la escritura creativa de Almánzar.

La escritora y abogada Carmen Imbert Brugal, directora del «Matutino Alternativo», medio para el cual Almánzar sirvió durante 24 años, comentando las películas nacionales e internacionales. La pieza de Brugal fue tierna, poética y con una precisión justa para describir su temperamento y obra como crítico.

Al final del encuentro se obsequió a los asistentes con libros de cuentos y novelas del autor fenecido. Una idea que se sugirió entre sus amigos, es editar sus críticas de cine, ordenadas por tema, género, directores y épocas.

Entre las instituciones que estuvieron representadas estaban la Dirección General de Cine, Caribbean Cinemas, Palacio del Cine, la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), Colegio Dominicano de Periodista, Adompretur, Estudios Quitasueño, revista Cineasta, Grupo de Comunicaciones Corripio, Revista Movie Clic, productores de cine, directores, actores y actrices.

 

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