19/06/2024
Nacionales

Aftas bucales: lesiones recurrentes




Dentro de las lesiones bucales, las aftas o estomatitis aftosa recurrente, son motivo de consulta frecuente en la práctica odontológica. Las aftas orales no son contagiosas y pueden aparecer como una úlcera pálida o amarillenta con un anillo externo rojizo.

El diagnóstico se basa fundamentalmente en la anamnesis y el examen clínico de la lesión, pero siempre debe tenerse en mente la posibilidad de un padecimiento sistémico de base que condiciona la aparición de las aftas. Al no existir una etiología completamente definida, han sido múltiples los enfoques terapéuticos que se han manejado en esta enfermedad, desde tratamientos locales, antimicrobianos, corticoesteroides e inmunomoduladores. En los niños deben hacerse consideraciones especiales en cuanto al manejo por el riesgo potencial de descompensaciones nutricionales o del equilibrio hidromineral.

Las aftas bucales se clasifican básicamente en 2 grupos:

Primarias: producidas por factores exógenos o ambientales entre estas se encuentran tipo mecánica trauma por prótesis, cepillado enérgico, alimentos muy fríos o muy calientes, mordeduras de las mejillas autoinducidas; tipo química: quemaduras por medicamentos, productos de terapia dental, aplicación de caústico; tipo biológico: infecciones bacterianas (Stafilococcus mutans), virales (herpes simple) y micóticas (candidiasis).

Secundarias: generalmente son de etiología endógena, presentes siempre que exista una enfermedad medad sistémica o debilitante en el organismo, tales como discracias sanguíneas, siclemia, linfomas y neoplasias; diabetes mellitus y enfermedades vesículo-ampollosas (pénfigo); carenciales (déficit de ácido fólico o vitaminas B12); reacciones adversas a fármacos antineoplásicos o inmunosupresores; inmunodeficiencias primarias secundarias.

Desde el punto de vista clínico la enfermedad puede presentarse en tres variedades:

Afta Bucal 2Forma menor: es la forma más frecuente de la enfermedad, se caracteriza por la aparición de una o varias úlceras, de forma redondeada u ovalada, menores de 5 mm de diámetro, poco profundas, cubiertas por una pseudomembrana blanquecina grisácea, debido a necrosis, y rodeadas de un halo eritematoso ligeramente elevado. Se acompaña de dolor sin ninguna otra sintomatología general y cicatriza de 10 a 14 días sin dejar ninguna secuela. Las localizaciones más habituales son la mucosa oral no queratinizada, como la mucosa labial, fondo del vestíbulo, suelo de boca, punta y bordes laterales de la lengua; es mucho más raro encontrarla en mucosa queratinizada, como encías, dorso lingual o paladar duro. Las recurrencias de los brotes pueden variar mucho de un paciente a otro, pero en general aparecen cada tres o cuatro meses.

Forma mayor: también es conocida históricamente como enfermedad de Sutton o periadenitis mucosa necrótica recurrente, es la forma más severa de todas ellas. Se caracteriza por la aparición de entre 1 y 10 úlceras de gran tamaño, generalmente mayores de 1 cm de diámetro, redondeadas u ovaladas, pero si adquieren un tamaño más grande pueden adoptar formas irregulares. El fondo es más profundo que en las aftas menores. Pueden surgir en los mismos lugares que las lesiones de la forma menor, pero tienen una especial predilección por la mucosa labial, el paladar blando y el istmo de las fauces. El dolor que producen es intenso y pueden acompañarse de otros síntomas secundarios como disfagia o disfonía. Las úlceras pueden persistir durante un periodo de hasta cuatro o seis semanas y, en ocasiones, al resolverse, dejan cicatrices.

Variedad herpetiforme: clínicamente se reconoce por la presencia de numerosas úlceras (desde 10 hasta 100 o incluso más), de pequeño tamaño, entre 1 y 3 mm, muy dolorosas; aparecen en cualquier lugar de la cavidad oral y provocar úlceras mayores de forma irregular. El aspecto clínico es semejante a las lesiones producidas en las infecciones por virus herpes, de donde les viene el nombre. Suelen resolverse entre siete y diez días.

Como sucede con casi todas las enfermedades en las que se desconoce la etiología exacta, los tratamientos han sido múltiples y muy variados. No se dispone hasta el momento de una droga específica que cure totalmente su padecimiento. En los ensayos más exitosos lo que más se ha logrado ha sido acortar el periodo de estado y alargar el periodo de remisión. A veces, inclusive, como se requieren varios días de tratamiento para atenuar los síntomas, existe la duda de si la mejoría obedece al efecto del fármaco o a la evolución natural de la enfermedad.

Artículo escrito por Karla Marina

Doctor en Odontología. Especialista en rehabilitación bucal, propietaria de clínica dental especializada, donde desempeña la práctica privada, junto con un equipo de profesionales de las diferencias áreas de la odontología moderna. (Email: dra.karlamarina@gmail.com)

Comentarios