Opinión

Las juntas de vecinos de RD en el mundo de redes sociales y el internet

El vehículo del desarrollo en su avance no realiza paradas, para que aquellos que les esperan logren abordarle. Los que esperamos por él, estamos obligados a tomarle sobre la marcha, pues detenerse para ser abordados significa un atraso.

En el mejor de los casos, prevé que estemos en su ruta de avance, para arrastrarnos con él.

De nada vale que nosotros, los dueños de una cultura ya superada, nos coloquemos al lado de las vías del desarrollo, a gritar los daños que les provocan a toda la sociedad. Daños expresados, básicamente en la pérdida de valores y un bajo concepto de la selectividad. Tampoco es válido intentar detenerlos.

Esta actitud nos colocaría forzosamente en la posición de retrancas al desarrollo.

Pero también es injusto e imprudente que les permitamos seguir avanzando, de espalda al conjunto de valores, que históricamente hemos acumulado.

Las juntas de vecinos hacia el fortalecimiento estructural

Es la disyuntiva, que se nos presenta con el desarrollo de la comunicación digital y redes sociales, que es propio de la actual generación, en desarrollo y la comunicación basada en los impresos, que manejan muy bien las pasadas generaciones.

La única salida posible es la de colocarnos en la vía, dejarnos arrastrar por el desarrollo, mientras levantamos la bandera de la defensa de los valores que en nosotros se supone fresca aún.

De esta manera, apoyándonos en ellos, que son los dueños de la nueva cultura, les inducimos a sacar lo mejor del conocimiento y a desechar los malos usos, que sin duda nos conducen a todos hacia la autodestrucción.

Esa es la razón por la que consideramos que las juntas de vecinos, como nuestros principales mecanismos de defensa popular, deben incursionar en el uso de las redes sociales, que a la vez que le abren al mundo, les permiten acompañar a nuestros jóvenes en la difícil función de la selectividad y el mantenimiento de los valores.

Especial atención en los dispositivos móviles y principalmente, los centros de internet, que tienen invadidos nuestros barrios. Allí nuestros niños de 7 años en adelante, tienen a su alcance todo tipo de pornografía, degeneración en los bailes y toda la violencia que nos podamos imaginar.

Comprobado el hecho de que la comunicación entre instituciones o individuos es vía correo electrónico, dejando atrás la comunicación impresa.

Las juntas de vecinos hacia una vinculación conveniente

Que los funcionarios públicos, una vez se hacen titulares, solo son visibles en las redes sociales y los medios de comunicación, si el asunto es de su interés. Si el asunto es del interés de la comunidad y no estamos presentes en las redes ¿cómo lo hacemos?

La única salida que les queda a las organizaciones comunitarias es incursionar en el mundo de las redes sociales para así hacer escuchar su voz en el espacio que el tiempo lo está demandando.

El desarrollo histórico, experimentado, nos obliga a sostener un acercamiento con las autoridades, que son nuestros aliados en la lucha contra la violencia y la delincuencia. Visto el hecho de que finalizada la guerra fría, han sido superados los mitos criollos: del calié, el chivato y el confidente.

El enemigo de hoy es un enemigo común y debemos enfrentarle con acciones de colaboración entre autoridades y comunidad.

También ese mismo desarrollo histórico y la ganancia de derechos, ha dejado sin efecto, el cumplimiento de expresiones tales como: “vida privada” y “pleito entre marido y mujer”, si mantenemos el tabú y no llamamos al trabajador social, a tiempo; veremos fluir el hilillo de sangre por debajo de la puerta.

Las juntas de vecinos: último faro de la defensa popular

Entonces el forense viene por su cuenta. El asunto dejó de ser privado, los periódicos lo reseñan y a quien pudimos haberle gestionado un buen consejo, les damos nuestro más sentido pésame o le visitamos en la cárcel. Si es así las estadísticas de feminicidios, seguirán alimentándose, cada día más.

La comunicación oportuna entre los miembros de las juntas de vecinos, sean estos directivos o no, entre diferentes juntas de vecinos, entre las juntas de vecinos y los funcionarios públicos y entre las juntas de vecinos con las instituciones públicas, queda cubierta, cuando estas se aseguran de una cuenta institucional de Facebook, WhatsApp, Twitter y un correo electrónico.

Todo este arsenal comunicativo, bajo el seguimiento del secretario(a) de prensa y propaganda, de la junta de vecinos, garantiza una respuesta rápida a problemas, tanto externos, como domésticos.

De esta manera las secretarias especializadas, a lo interno de la estructura, como son: deporte, educación, salud, obras públicas, medio ambiente, cultura y disciplina; estarían recibiendo las inquietudes de los funcionarios e instituciones, de manera inmediata, pudiendo reaccionar por la misma vía, previa consulta con la directiva en pleno o con una mayoría de esta.

La riqueza que nos proporcionan estos medios es inmensurable, pues el movimiento de juntas de vecinos se puede dar seguimiento entre sí, a la vez que elige a cuales personajes o instituciones seguir, en cada caso. Asegurándose un apoyo, que por otras vías requeriría de muchos esfuerzos o quizás resultaría imposible.

También las redes sociales se constituyen en canales abiertos, para llevar al conocimiento de las autoridades, las inquietudes y necesidades de las comunidades, ya no en un papel que se archiva, en la gaveta del olvido, si no como un grito que muchos habrán de compartir y pocos podrán ocultar.