24/09/2020
Opinión

Virtuosa!

Recuerdo que hace unos meses le dije a mi esposo: «Quiero ser una esposa virtuosa para ti» y él respondió: «Pero lo eres».

Cuando me dijo eso, una parte de mí sintió que no estaba hablando en serio o tal vez, simplemente estaba tratando de hacerme sentir bien sobre mi misma porque sentía que estaba lejos de Proverbios 31 Virtuosa. Luego mi esposo señaló un árbol muy alto y hermoso fuera de la ventana de nuestra casa y dijo: «¿Ves ese árbol?, ese árbol comenzó como una pequeña semilla, pero desde el principio, aunque era muy pequeño, en su semilla estaba la capacidad de ser tan grande y hermoso como lo es ahora” ¡Entendí exactamente lo que estaba diciendo y me imaginé verdaderamente virtuosa!

‘Mujer ejemplar, ¿quién dará con ella? Su valor excede al de las piedras preciosas. Su esposo confía en ella de todo corazón, y por ella no carece de ganancias. Siempre lo trata bien, nunca mal, todos los días de su vida. ‘ Proverbios 31:10-12

Para ser virtuosa, realmente tengo que caminar con Cristo, confiar en Cristo y permitirle que me moldee todos los días. ¡Cristo me creó para ser virtuosa! Él me creó para ser poderosa, fuerte y para cuidar de las responsabilidades más hermosas y, a veces, abrumadoras y agotadoras de la vida familiar y de los niños. Una mujer virtuosa hace bien a su marido todos los días de su vida, no vive con inseguridades o señalando con el dedo, sino al contrario, admirable y siempre servicial. Tú y yo nos volvemos virtuosas cuando permitimos que Dios sea la prioridad en nuestros corazones y el centro de nuestro matrimonio. Permite que el Señor desarrolle su carácter, su actitud y su Amor. ¡La virtud vive dentro de ti! El es el Espíritu Santo.

Aun así, para ocuparnos de nuestras responsabilidades como esposa, madre, hermana, amiga, empleada o cuidadora, nosotras, como mujeres, usamos muchos sombreros y necesitamos la guía y la llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas. El Espíritu Santo produce paciencia, bondad, mansedumbre, amor, dominio propio y gozo dentro de nosotros y en nuestras vidas.

¡Por eso es tan importante como mujeres, con muchas responsabilidades ser llenas del poder de Dios! Necesito a Dios todos los días para que me ayude y me guíe en mi matrimonio, con mis tres hijos pequeños, en la toma de decisiones y las tareas del hogar. Nos encontramos con tantas cosas, día a día, especialmente con los niños, necesitamos al Señor y nuestra familia nos necesita.

La sociedad a menudo ilustra una imagen de felicidad con la idea de que el dinero, la intimidad, la belleza y diversos placeres son los que hacen un hogar pacífico, amoroso y solidario. Algunas personas incluso bromean y critican a las mujeres que eligen quedarse en casa con sus hijos, sin tener en cuenta que el papel de esposa y madre es uno de los roles más importantes que se le da a la mujer, no roles en competencia y carreras que consumen mucho tiempo; ser esposa y madre es una de mis mayores bendiciones, pero necesito estar equipada espiritualmente para tener éxito en los roles que Dios me ha dado.

Necesito la guía del Espíritu Santo todos los días, recordándome y animándome a ser la mujer que Dios me creó para ser: ¡fructífera y una bendición para los demás! Tenemos que buscar y desear pasar tiempo con el Señor porque Él nos hace virtuosas. Dios es capaz, y Proverbios 31 es un ejemplo sincero de una mujer guiada por el Espíritu Santo, no por emociones, opiniones de otras personas o comparaciones.

La virtud puede parecer diferente en todos nosotros, pero el resultado es siempre el mismo, una mujer fiel, temerosa de Dios, que confía en el Señor. Esto genera paz en mi hogar, aunque tengo una larga lista de responsabilidades, y algunos días no son fáciles, busco cada día hacerlas siendo guiada por el Espíritu Santo. Y no importa qué papel estés cumpliendo en tu vida, ¡eres virtuosa si pones a Dios primero!

“Siempre atenta a la marcha de su hogar, nunca come un pan que no se haya ganado. Sus hijos se levantan y la llaman dichosa; también su esposo la congratula:” ‘Proverbios 31:27-28

Que Dios te bendiga!

– Katrina N.

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