29/09/2022
Espectaculos

El material de La Materialista (solo para fanáticos)

El primer video puso los pelos de punta. Incrédulos, preguntábamos una y otra vez si era ella. Que sí, que sí… y que sí. Pero aún así, nos resistíamos a aceptarlo. Ver para creer, y aunque la estábamos viendo, La Materialista se lanzó al vacío cual trapecista de circo mexicano sin malla de protección al ras del suelo.

Y allí, convencidos de que la ex cantante de música urbana volvería por todas, abríamos el «guasá» una y otra vez, esperando un nuevo material, un nuevo video, un nuevo corte, aunque este no tuviera absolutamente nada que ver con música. ¿Música? Y ya pa’ qué?

Con su primer capítulo, «La casa de papel» pasó a un último plano. Y ella, a sabiendas de la potente potencia de las redes, acudió a televisión nacional tan impactada como nosotros: «Me quieren hacer daño», dijo con lágrimas (de cocodrilo) en los ojos. Ese día, «Más Roberto» se vio HD y el compungido rostro de la artista llegó hasta la Estación Espacial Internacional. ¡Que no es poca cosa!

Pocos le creyeron, y aunque nadie habla de eso, todos susurran y preguntan: ¿Viste el nuevo video? La pregunta sobra. Hoy, La Materialista es un personaje omnipresente en nuestras vidas y no precisamente por sus canciones. Todos cantan el himno, el suyo.

Su nombre se hace tendencia, para atender el morbo. ¿Cómo pudo llegar hasta ahí? Pregunta aún sin respuesta. Las medidas (im)perfectas de su silueta se escuchan de boca en boca, entre las mujeres sobre todo. Es agua de manantial que sacia la sed de la curiosidad.

Con el tiempo, sus videos van aumentando el deseo hasta de aquellos que nunca escucharon su música. Proporciones mayores, y cifras que engrosan sus ingresos al cuadrado. Hay quien ya le ha puesto número a la casa, pero al final, creer en estos tiempos es cada vez más cuesta arriba.

Hoy, viernes 3 de diciembre, el «guasá» amaneció tan caliente como Stephen Curry frente a Lebron James. Los «spoilers» ya ni importan: sentada en su trono, acariciándolo y acariciándose, pone mirada de gata en celo, dispuesta a mostrar el material de quien una vez se hizo llamar La Materialista.

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