10/12/2019
Espectaculos

Acroarte y CND superaron retos cuando los premios cambiaron de escenario




No es la primera vez que los organizadores de los Premios Soberano se enfrentan al reto que supone mudarse a un nuevo escenario, en un momento en que diferentes sectores se manifiestan a favor de la solicitud del alcalde de Santiago, Abel Martínez, para que la ceremonia del 2019 se celebre en la Ciudad Corazón.

Pocos recuerdan que los premios celebraron su primera ceremonia el 15 de abril de 1985 en el Teatro Olimpia, que no era más que una sala de cine con capacidad para mil personas, ubicado en la calle Palo Hincado. Le correspondió a la directiva que encabezó J. Eduardo Martínez, teniendo a su lado al fundador y segundo presidente Carlos T. Martínez.

El Teatro Olimpia acogió también la segunda edición de los premios que creó la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), los cuales desde el 1988 cuentan con el sólido respaldo de la Cervecería Nacional Dominicana (CND). La segunda entrega se celebró el 13 de enero de 1986.

Es precisamente en la segunda directiva de Acroarte, presidida por Carlos T. Martínez que se produce el primer cambio de escenario de los premios: el 11 de enero de 1987 se realiza la tercera edición en la sala de Bellas Artes. Así lo recuerda el presidente de Acroarte: «Como todos saben, en la vida todo sube y evoluciona, y nosotros en la institución siempre hemos crecido y a cada presidente le ha tocado impulsar cambios en torno a la premiación. Ahora estamos afrontando la posibilidad de asumir un nuevo desafío el cual estamos convencidos que, sea cual sea la decisión, en la institución estaremos preparados para asumirlo».

Carlos T. Martínez, presidente de Acroarte, entrega un galardón a Maridalia Hernández, en la edición del 11 de enero de 1987 de los premios, en el Palacio de Bellas Artes. | Foto: AGN.

La sala principal de Bellas Artes, como sucedió en 1985 y 1986 en el Teatro Olimpia, también acogió dos ediciones de los principales galardones artísticos que se otorgan en República Dominicana. Eran dos escenarios, aunque la primera con una capacidad mayor, con ciertas similitudes en la estructura y distribución de sus espacios.

El cambio más drástico en esos primeros años, se produce el 23 de enero del 1989, en la presidencia de José Tejada Gómez –que ya había tenido la experiencia en el primer año de su presidencia de trabajar en la producción del 1988 en Bellas Artes–, mudando esta ceremonia al emblemático teatro La Fiesta del Hotel Jaragua.

Tejada Gómez, que había logrado la entrada de Cervecería Nacional Dominicana tras la salida de Barceló, recuerda que «ya con CND como patrocinador, pero la del 1989 la llevamos al Teatro la Fiesta del Hotel Jaragua, favorecido porque en ese mismo año ese centro hotelero había sido reinaugurado con la confortable sala, una iniciativa que tuvo el apoyo de la Cervecería».

Juan Luis Guerra acepta el premio que otorga Acroarte el 4 de febrero de 1991, la última ceremonia que se celebra en La Fiesta del Hotel Jaragua.

Para los organizadores de estos galardones, el Hotel Jaragua contaba con « un escenario que permitía al productor de entonces, Jean Louis Jorge, tener un lugar más espacioso para su creatividad y resultó un elemento que impulsó de forma significativa la premiación y la calidad de la producción. Lo del apoyo de la CND no era de extrañar para dar este paso, pues en la reunión donde se formalizó el compromiso de patrocinio, que fue verbal, el presidente de entonces, Don José León, dejó claro la intención de apoyar la premiación para convertirla en la más importante del país en su género, para lo cual no escatimarían esfuerzos ni recursos. Aun existían los premios El Dorado para ese entonces».

José Tejada Gómez (Cheo), presidente de Acroarte en dos ocasiones, recuerda que «fue en esta entrega del 1989 en la que la CND se integró plenamente a la organización del montaje, conociendo ya de los resultados de la entrega del 1988, la primera que ellos patrocinaban, que tanto entusiasmo le produjo a ellos a los miembros de Acroarte y al público en general».

José Tejada Gómez, presidente de Acroarte (1988-1990), junto a los demás integrantes del Comité Ejecutivo, encabeza la entrega de medallas de los premios en uno de esos dos años. | Foto: AGN.

Concluida la gestión de Cheo en 1989, en Acroarte se instala un nuevo Comité Ejecutivo presidido por el periodista Cristhian Jiménez, quien se mantuvo durante las dos siguientes ediciones de los premios en el Hotel Jaragua: 1990 y 1991.

Los galardones que otorgan Acroarte y Cervecería Nacional cerraban un ciclo de siete ediciones y tres escenarios: Teatro Olimpia, Bellas Artes y Hotel Jaragua. Los premios ya vestían traje de gala y gozaban de un reconocimiento y una aceptación importante en la sociedad dominicana. Esto suponía dar un salto aún más desafiante, y es de la mano del periodista Joseph Cáceres que se gestiona el cambio de escenario más significativo en la historia de estos reconocimientos artísticos.

Joseph Cáceres, presidente de Acroarte, y José León Asencio, de Cervecería Nacional Dominicana (CND), entregan El Soberano a Pochy Familia el 15 de febrero de 1993, en la primera entrega de los premios en el Teatro Nacional.

Luego de un intenso laborantismo que involucraba la directiva encabezada por Joseph Cáceres, ejecutivos de Cervecería y el equipo de producción logran el sí de la dirección y las autoridades gobernantes en el país, para que los premios se celebren por primera vez en el Teatro Nacional, la sala de mayor prestigio en República Dominicana. De esta manera, el 2 de marzo de 1992, se presentaba la octava edición de los premios en el majestuoso escenario, donde se vienen celebrando hasta la actualidad.

Dado el crecimiento, el interés, posicionamiento e importancia que con los años han alcanzado los Premios Soberano, surge la necesidad de apostar a un venue de mayor capacidad que le permita a Acroarte, Cervecería y Producción darle mayor participación al público e imprimirle a la ceremonia una mayor espectacularidad en términos de escenografía y elementos propios del evento.

El Palacio de los Deportes de Santo Domingo surgió, en su momento, como la mejor alternativa para cumplir con esas necesidades. Las malas condiciones de sus instalaciones y otros aspectos que aumentarían los costos de producción, es la Gran Arena de Santiago que emerge –una vez más– como el venue más idóneo para que los organizadores del magno evento artístico le regalen a las 14 provincias del Cibao, en su 35 aniversario, la ceremonia que ellos vienen acariciando durante muchos años.

Artículo escrito por Máximo Jiménez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), coordinador de la tertulia "Música entre libros" de la Biblioteca Juan Bosch (Funglode).

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