01/03/2024
Cine

CRÍTICA DE CINE: Capitán Phillips




Al director Paul Greengrass (Inglaterra, 1955) empiezan a cautivarle esos sucesos, aparentemente aislados, en los que pocos se interesan, para recrearlos en películas que, dada su calidad y su pulso meticuloso, suelen ganar más notoriedad que los hechos mismos.

Vuelo 93 (United 93) es un fiel ejemplo de ello. Mientras el mundo se volcaba sobre los otros aviones de los actos terroristas de Al-Qaeda ocurridos el 11 de septiembre del 2001 –los que impactaron el World Trade Center y el Pentágono– Greengrass se concentró en este avión que no alcanzó el objetivo fijado por los secuestradores y logró una película estupenda.

Siete años después, tras los exitosos capítulos que se le reservaron con el segundo y tercer capítulo de la saga Bourne (2004 y 2007), el talentoso realizador se enfrasca en el proyecto del capitán Phillips, cabeza de una tripulación de 20 marinos desarmados que en abril del 2009 navegaba en el carguero comercial Maersk Alabama por las peligrosas aguas somalíes, secuestrado por cuatro piratas de Somalia.

Greengrass va soltando detalles que alimentan la ansiedad, el deseo que nos invade cuando deja abierta la puerta de la incertidumbre, tanto por la psicología de sus personajes, esas líneas, por ejemplo, en la conversación entre el capitán y su esposa que este va camino al puerto; cámara cerrada de primeros planos que se mueve como la realidad misma. Atraparnos desde el principio, sacudirnos a la mitad y dejarnos sin aire, exaustos como si al final nos estuviéramos bajando de la montaña rusa más excitante.

Desde la izquierda: Faysal Ahmed, Barkhad Abdi, Barkhad Abdirahman, Mahat Ali en una escena de "Captain Phillips". [Crédito de imagen: Columbia Pictures]

Desde la izquierda: Faysal Ahmed, Barkhad Abdi, Barkhad Abdirahman, Mahat Ali en una escena de «Captain Phillips». [Crédito de imagen: Columbia Pictures]

Recrear esa atmósfera de suspenso e intriga es lo que con los años este destacado realizador aprendió con horas de metraje. Acercarse a quemarropa al realismo –el cine hace aquí sus concesiones– con la mayor objetividad es el combustible que mantiene en marcha la ingeniosa máquina creativa del director de Bloody sunday (2002). Que Tom Hanks, protagonista como el capitán Richard Phillips, se viera la cara con sus «secuestradores» (inmejorables interpretaciones de este reparto) solo a partir del rodaje de la película, genera un efecto en pantalla que multiplica en buena escala la razón de ser de este recurso.

Al final, conocido el resultado del enfrentamiento entre la Marina estadounidense y los piratas somalíes, episodio que mínimamente recibió cobertura mediática en Occidente, Paul Greengrass literalmente obvia el qué para navegar en las profundidades de cómo estos corajudos asaltantes contemporáneos preparan un ataque suicida casi inverosimil en estos tiempos.

El del capitán Phillips es el típico personaje, marca registrada, de un Tom Hanks al que teníamos muchas películas atrás que no veíamos, literalmente, tan bien actuado. Las escenas finales parecen el resultado de un orfebrero curtido en su arte. A Greengrass podría enrostrársele ese guiño edulcorante que se manifiesta en la ejecución (como planteamiento) del desenlace ideológicamente correcto, pero es la concesión que el cine le da a sus películas de mejor calado, y esta es una gran película.

Título: Captain Phillips. Director: Paul Greengrass. Intérpretes: Tom Hanks, Barkhad Abdi, Barkhad Abdirahman, Faysal Ahmed, Mahat M. Ali, Michael Chernus, Catherine Keener, David Warshofsky. Guión: Billy Ray sobre el libro A Captain’s Duty: Somali Pirates, Navy Seals, and Dangerous Days at Sea de Richard Phillips y Stephan Talty. Año: 2013

Artículo escrito por Máximo Jiménez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (2011-2013), autor del libro «La gran Aventura de la bachata urbana» (2018).

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