17/01/2021
Opinión

Zigzags en la autopista de la innovación




República Dominicana ocupa el nada honorable lugar 79 entre 127 países evaluados en el Índice Global de Innovación 2017, un riguroso estudio publicado por la Universidad de Cornell, INSEAD y la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (WIPO).

Este dato puntual no sirve para mucho más que para construir un titular. Realmente, importan las tendencias. Por eso, me dediqué a revisar los últimos tres índices anuales, para ver las prácticas y resultados de los países más y menos innovadores del mundo y el contexto regional en que se desenvuelven, de manera que no comparara peras con manzanas.

Latinoamérica, claramente, no ha asumido que hacia el desarrollo no se llega por otro camino que no sea a través de la innovación, toda vez que ni siquiera los países más favorecidos por el Índice en los últimos tres años, como Chile y Costa Rica, muestran avances sostenidos en esta materia. Van dado zigzags.

Ningún país latinoamericano, sin embargo, muestra un comportamiento tan errático como República Dominicana. En 2015, por ejemplo, ocupamos el lugar 89 del Índice; en 2016, escalamos a la posición 76, un subidón de 13 puntos que parece que casual, porque luego perdimos tres posiciones, al colocarnos en el lugar 79 durante el año 2017.

Quien quiera ver el vaso medio lleno dirá que el balance arroja una mejora de 10 puntos en el último trienio en República Dominicana, pero cuando uno ve la foto entera de Latinoamérica, lo que se identifica como una constante es que sus naciones dan un paso hacia adelante y dos hacia atrás.

Este comportamiento errático es el que vemos consistentemente al sur de Río Grande. En cambio, los cinco países más innovadores del mundo (Suiza, Suecia, Los Países Bajos, Estados Unidos y Gran Bretaña) se consolidan cada año en el top 5, mientras que los que vienen desde atrás muestran un avance fuerte, notable y sostenido, año tras año.

El avance sostenido o la trayectoria errática de los países tiene que ver con políticas públicas determinadas a impulsar la innovación o la ausencia de estas. Entre esas políticas, el Índice establece y mide las facilidades para acceder al financiamiento, para hacer negocios, para incubar un emprendimiento o para registrar una patente.

También evalúa los marcos legales y la seguridad jurídica, la inversión en educación y la vinculación universidad-empresa para impulsar iniciativas de investigación y desarrollo, entre otras prácticas.

La investigación, intitulada en 2017  “Alimentando al mundo a través de la innovación”, adopta como tema principal la industria agroalimentaria, y, en ese contexto, dedica especial atencion a la biotecnología como disciplina que trabaja con los genes de plantas y animales para mejorar la productividad.

Mejorar la productividad agroalimentaria incluye objetivos puntuales como bajar costos, cumplir con las regulaciones de exportación  a los mercados internacionales y dar satisfacción a las exigencias de los consumidores que demandan una producción socialmente responsable.

Para nadie es un secreto que  “las visitas sorpresa” constituyen el programa emblemático de la administración del presidente Medina en el área agrícola, pero sí salimos tan mal parados en una investigación tan abarcadora y rigurosa como el Índice Global de Innovación 2017, es dable concluir que estas “sorpresas” dominicales no han motorizado ningún cambio realmente innovador en la industria agroalimentaria dominicana.

Artículo escrito por Melvin Peña

Melvin Peña es un consultor de negocios en temas de comunicación, marketing e innovación. Ha trabajado para 25 de las empresas más admiradas de República Dominicana en 15 sectores diferentes. También tiene una amplia experiencia como consultor en el sector público, organismos internacionales y empresas multinacionales. Es presidente de la firma Comunicaciones Integradas.

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