21/10/2019
Opinión

Y ya estamos en el 2014




OTROS ÁMBITOS 

Quizás todos estemos en lo mismo ahora cuando se inicia un nuevo año: pensando o planificando qué haremos en los próximos 12 meses. Un cliché, aunque salvable en esta ocasión. Hay que celebrar con optimismo la oportunidad de ver la llegada de otro amanecer, y proponernos trabajar con dedicación para forjar un mejor futuro.

El principio de un nuevo año es propicio, sobre todo, para mirar con determinación hacia adelante. Echar a andar ese proyecto que tanto deseamos o dedicarle más tiempo a la empresa que se puso en marcha en medio de las adversidades, personales o las que impusieron las coyunturas sociales propias de nuestro entorno.

Valorar la familia es un buen comienzo. «El hombre que no pasa tiempo con la familia, no es un hombre realizado», más o menos dice una de las tantas líneas memorables de El Padrino. Porque en la familia está todo, desde el apoyo incondicional que recibimos en las buenas y en las malas, hasta el más insignificante momento de alegría que compartimos con los nuestros.

No nos quejemos por lo que no tenemos, o por lo que tiene el prójimo que envidiamos con malicia disimulada. Aprendamos de la filosofía milenia que nos dejaron líderes, hombres y mujeres que supieron vivir con sabiduría y en humildad.

Las pequeñas cosas se acumulan para hacer del resto lo grande: aquello que trasciende por encima de lo cotidiano, por encima de quienes no solo son pequeños de estatura sino también de espíritu.

Alimentemos el espíritu. Bebamos del agua que refresca los sentidos y pensemos en cómo podríamos contribuir para tener una sociedad más justa y mejor.

Artículo escrito por Máximo Jiménez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), coordinador de la tertulia "Música entre libros" de la Biblioteca Juan Bosch (Funglode).

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