11/08/2020
Opinión

Votar con la razón

En este trópico donde todo se merenguea, el partidarismo tiene componentes de emoción que podrían superar con creces los de otras culturas políticas y si le añadimos el clásico “dame lo mío,” se desbordan las pasiones y hasta se pierde la razón.

Notemos el lenguaje soez, desconsiderado e injurioso en redes sociales de gente que no concibe su vida sin estar bajo el cobijo financiero del Gobierno, en el mullido espacio de privilegiados contratos o sentada en el diván de las «botellas».

Ocurre igual con algunos que no ocultan la sed de llegar al poder para instalar su ambicioso oasis de negocios personales, aun en medio del descarrilamiento económico que nos impacta. Su deporte es la diatriba, el insulto y el veneno.

El país está frente a una catástrofe económica a causa del COVID-19, una crisis de gran magnitud y su gestión no debería admitir «galloloquismo», improvisación ni locos experimentos.

La reconstrucción –que será la tarea principal de la próxima administración– debería estar en manos (poco me importa el color de la bandera) de un equipo con probada capacidad gerencial, historia de éxito profesional, antecedentes basados en hechos que demuestren su idoneidad y su talante ético.

En esta coyuntura no merecemos ineptos gobernando, pero tampoco caer en manos de los Alí Babá y sus 40 ladrones, que conviertan la crisis en un solar cerrado para su botín. Las fuerzas vivas de la nación deben exigir a quienes aspiran a gobernar: 

a) Un plan estructurado de gestión de la crisis desde el punto de vista sanitario, financiero y económico; b) una estretegia de recuperación con enfoque en las pymes y los sectores generadores de divisas; c) unos liniamientos reformadores para hacer más resiliente a la economía ante futuras crisis y d) el perfil y el CV de los principales tomadores de decisiones que piensan tener en las áreas más sensibles.

Todo esto debería ser una puesta en escena comprensiva, con alta difusión y suficiente publicidad, de manera que estemos conscientes acerca de qué manos han de conducir el destino de la nación para que República Dominicana no sea una barca a la deriva, en medio de vientos tormentosos y rumbo al naufragio. El debate es más necesario que nunca. 

Artículo escrito por Víctor Bautista

Máster en Dirección de Comunicación OBS/Universidad de Barcelona. Proyect manager del plan de comunicación de crisis de la Asociación de Bancos de la RD a raíz de la caída de tres bancos en 2003. Director de comunicación de la ABA. Editor económico, jefe de redacción, director de medios impresos, de TV e internet. Diplomado en economía por Empírica y Universidad Católica Santo Domingo. Productor del segmento Contante & Sonante (economía y finanzas) en el programa Cuentas Claras.

Comentarios