Opinión

Una reforma subversiva

Servir al Estado con compromiso, determinación, enfoque y –sobre todo-  criterios éticos, es una tarea quijotesca que implica también desplazarse por un camino empedrado y lleno de espinas. Se trata de una ruptura con los lugares comunes que acarrea costos y riesgos.

Pensar diferente, hacer las cosas de manera distinta, distanciarse de la manada y no ser del partido puede constituir una desgracia y un gran valladar para el logro de los objetivos.

Descollar como funcionario –sobre la base de un trabajo cualificado,  con persistencia y método, suele crear situaciones muy incómodas, especialmente si los logros se comunican adecuadamente, impactando y creando “top of mind”.

El funcionario eficiente se ve como un competidor, ambicioso, dueño de planes inconfesables, alguien que aplica codazos para abrirse espacio, agresivo, insoportable, advenedizo. Y el colofón inevitable: quiere ser presidente de la República. Esto es suficiente para reducirlo, encerrarlo y hasta convertirlo en caricatura.

En el Estado la mayoría apuesta a establecerse en zonas de confort, bajo la sombrilla de una burocracia espesa, llena de procedimientos inútiles, donde dominan más –como modelo de éxito- las garantías del padrino que el talento y la capacidad.

Romper con ese esquema y tomar otro atajo es colocarse sobre el filo de navaja de los burócratas parasitarios, que en la autodefensa de una especie de derechos adquiridos, con los que justifican su presencia en la nómina, nada dan a cambio que no sea la vagancia y el obstáculo.

Por eso abundan en el sector público las instituciones minusválidas y obesas, imposibilitadas de abandonar el atascadero, sin una meta alcanzada que salve su dignidad, sin un aporte que justifique el costo que representan para los bolsillos del contribuyente.

Lo peor es que –como si se tratase de un broma de mal gusto- algunos de esos lugares aparecen en el ranking de entidades exitosas cuando se les mide con parámetros de árbitros también infuncionales. Necesitamos una profunda reforma del Estado, casi de carácter subversivo.

Artículo escrito por Víctor Bautista

Máster en Dirección de Comunicación OBS/Universidad de Barcelona. Proyect manager del plan de comunicación de crisis de la Asociación de Bancos de la RD a raíz de la caída de tres bancos en 2003. Director de comunicación de la ABA. Editor económico, jefe de redacción, director de medios impresos, de TV e internet. Diplomado en economía por Empírica y Universidad Católica Santo Domingo. Productor del segmento Contante & Sonante (economía y finanzas) en el programa Cuentas Claras.

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