03/08/2021
Cine

Sicario: suspenso y tecnicismo de alto nivel




Rara vez encuentra uno en un film de acción y violencia el elevado nivel de interpretación que ofrece el elenco de ‘Sicario’, así como el cautivante uso de los recursos del lenguaje cinematográfico al que apela el director canadiense Denis Villeneuve.

Por eso, pese a la crudeza y escalofrío que transmiten algunas de sus imágenes, esta debe ser una de las mejores películas del año.

‘Sicario’ inicia con una secuencia de acción que es un ejemplo de precisión y tecnicismo. En la sala de una casa en Arizona, medio oscura y a contra luz se observan partículas de polvo que cubren una pesada quietud.

Cuando este entorno es sacudido por una explosión lo que queda al descubierto es un espeluznante escenario. Y la música, de un tono tétrico y enervante, torna aquella dantesca pesadilla en algo aún más inquietante y desagradable. ¡Bienvenido al mundo de los carteles mexicanos de la droga!

Este es un mundo amoral e incontrolable, dirigido a la distancia por jefes de distintas agencias a quienes no se conoce o por líderes de carteles que cenan plácidamente cada noche con sus familias, mientras asesinan o disponen de la vida de otros como si de arrojar una piedra se tratara.

En este mundo nada se respeta y a nada se teme. Los narcotraficantes lo saben y el gobierno también lo sabe. A quienes se resisten a ello y piensan que las cosas deben hacerse de la forma correcta, como dictan las reglas –es el caso de la agente del FBI Kate Macer (Emily Blunt), pero su persistencia puede costarle caro.

Todos los demás –ah con la excepción del compañero de Kate el agente Reggie (Daniel Kaluuya)–saben a lo que van y qué esperar cuando se encuentren de frente con la muerte. Por eso, en este contexto el término Sicario o asesino a sueldo es intercambiable: lo mismo puede aplicarse a los que trabajan al servicio de los narcotraficantes como a ciertos agentes que trabajan al servicio del gobierno.

Kate, quien trabaja para la unidad de Rescate de Secuestrados, no se ha recuperado aún de la fuerte impresión causada por su última misión, cuando en una reunión de alto nivel y con gente extraña que nunca había visto, se le ‘pide’ ser voluntaria en otra misión para atrapar al responsable de las atrocidades que recién presenció.

Kate vacila, pero su impulso y sed de justicia la llevan a aceptar sin imaginar que vivirá la más traumática y reveladora experiencia de su vida. Para empezar, su nuevo jefe Matt (Josh Broslin), quien gusta de vestir en sandalia, parece más bien un contratista que un militar, y resulta tan intrigante que apenas se puede confiar en él. Puede ser un agente de la CIA, de la DEA o ninguna de las anteriores. Para el caso es igual.

Y con respecto a su compañero, el enigmático e intimidante Alejandro (Benicio del Toro), la situación es aún peor. Este puede ser cualquier cosa, y ninguna lo definiría con propiedad.

Para cuando Kate reacciona y toma conciencia de lo que está sucediendo ha cruzado en vilo –magnifica e intensa secuencia la del entaponamiento –de un lado a otro de la frontera, y viceversa, sin que su itinerario aparezca en los libros de records.

En esta imagen difundida por Lionsgate, Emily Blunt aparece en una de "Sicario". | Richard Foreman Jr./Lionsgate.

En esta imagen difundida por Lionsgate, Emily Blunt aparece en una de «Sicario». | Richard Foreman Jr./Lionsgate.

La historia de Sicario no es en absoluto compleja ni muy extensa. Por el contrario, el texto escrito por Taylor Sheridan, es simple pero lo suficientemente sólida e inteligente como para permitir que el director Villeneuve despliegue su arte.

Con pequeños diálogos, pero si amplias tomas panorámicas, expone no solo la vastedad del mundo controlado por los carteles, sino sobre todo, la futilidad de la guerra contra el narcotráfico.

No debe catalogarse a ‘Sicario’ como un film violento, puesto que contrario a la norma, aquí la violencia se respira y se siente con una presión casi insoportable, pero no es gráfica. Lo que uno ve es el resultado de la violencia, no su desencadenamiento o la exaltación de la misma.

Memorable y fascinante Blunt como la agente vulnerable, pero decidida. Ella ha trabajado en muchas películas, pero probable y sorprendentemente este es el rol más fuerte y dramático entre todas ellas.

Como siempre excelente caracterización de Benicio del Toro, quien tan solo con el aura enigmática que proyecta, atrae y desconcierta, y además estupenda fotografía de Roger Deakins.

Si el director Villeneuve es el mago que ha orquestado esta contundente producción, mención especial merecen la opresiva y agobiante música de Johan Johannson, que es la que crea toda la ansiedad y el suspenso casi insostenible presente en el film.

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