08/12/2019
Cine

Raymond y Miguel trabajarán menos y ganarán más en el cine




Quienes conocen y manejan los porcentajes y los ingresos mensuales que recibe un talento premium de la televisión, sabían que era cuestión de tiempo la salida de Telemicro (canal 5) de los comediantes y actores Raymond Pozo y Miguel Céspedes. El público reaccionó con sorpresa a esta noticia que dominó el espectáculo en días pasados. El horario que dejaron disponibles en el canal, sábados de 6:00 a 8:00 de la noche, ahora será asumido por Fausto Mata con su no menos exitoso y popular propuesta de humor «Boca de Piano es un show».

Los bajos ingresos –en comparación con lo que producen en el cine– de Raymond y Miguel, con categorías de empleados con un pago mensual, sino es la única, ha sido la principal razón de su decisión. Los carismáticos actores probaron en el 2011 el dulce sabor del éxito en la pantalla grande, cuando se estrenó Lotoman, la película del director Archie López. La recaudación millonaria de este filme, motorizó Lotoman 2.0 (2012) y Lotoman 003 (2014), en las cuales llegaron a cobrar un salario de siete cifras.

Para ellos, trabajar en el cine implica someterse a jornadas de 12 horas diarias, por seis u ocho semanas. En la televisión, cobrando un sueldo neto que no sobre pasa los 300,000, el cual se mantiene invariable aunque el programa genere mensuales cuatro, cinco o seis millones por concepto de publicidad, dada su condición de empleados, los humoristas tienen responsabilidad y compromisos laborales que no son compensados en términos de beneficios.

Poco a poco, Raymond y Miguel lograron una mancuerna envidiable con el exitoso director Archie López, quien tuvo la visión de hacerlos partícipe de sus proyectos. Si Lotoman fue una franquicia que generó millones de pesos en beneficio –y la película tiene una condición como obra que puede seguir produciendo dinero fuera del cine– luego vendría Tubérculo Gourmet, que rebasó las 500 mil taquillas en las salas de República Dominicana.

Ya para ese entonces, según explicaron los actores en varias ocasiones, ellos lograron con Archie López la condición de socios de los proyectos cinematográficos, dándola todavía más holgura en sus agendas particulares. Raymond y Miguel tuvieron la visión de aprovechar el éxito y la popularidad de sus personajes, ganada a pulso en su programa de televisión, y sellaron con López una alianza que tiene en carpeta otros proyectos.

En el 2016, asistimos a una segunda cita con Tubérculo Presidente, que estuvo por debajo de su primera entrega, pero que de igual forma significó una empresa que produjo millones de pesos en ingresos. Todo esto, debido a que Archie recibe por parte de los patrocinadores un apoyo envidiable, y sus películas se estrenan dejando ganancias desde la primera boleta.

No podemos descartar su regreso a la televisión, pero no con las condiciones en que producían su programa sabatino en Telemicro. Hace días, Raymond Pozo y Miguel Céspedes, terminaron el rodaje de Colao, que tiene fecha de estreno reservada para noviembre. Es la ópera prima del actor Frank Perozo, y aunque se desconocen los términos de su negociación, al parecer no está muy lejos de las condiciones que han conseguido en proyectos cinematográficos anteriores. En definitiva, desde el otro lado de la calle, cuando Pozo y Céspedes escuchan a quienes han criticado su salida de la televisión, no tienen más que reírse y seguir cabalgando. Porque tanto ellos como quienes conocen del negocio, ahora trabajarán menos y ganarán más. El negocio de la pantalla chica se achica cada vez más.

Artículo escrito por Máximo Jiménez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), coordinador de la tertulia "Música entre libros" de la Biblioteca Juan Bosch (Funglode).

Comentarios