23/10/2021
Opinión

Privilegios que irritan

Desde hace días, volvió a tener vigencia con una mayor fuerza un tema que ha causado irritación desde hace tiempo en la población: los privilegios de nuestros legisladores.
Nueva vez, los legisladores están ante el escrutinio público, luego de que varios medios desempolvaron lo que ha implicado para el Estado la concesión de las dos exoneraciones que estipula la ley para quien ostenta esta honorable posición en República Dominicana.

La periodista Mariela Mejía reveló que por 1,148 vehículos importados desde 2010 a nombre de senadores y diputados el Estado dejó de recibir RD$2,649.8 millones en impuestos.

Es de conocimiento que la crisis sanitaria que sacude al mundo fruto del coronavirus ha provocado cambios comprometedores en la economía mundial, que también impacta la economía nacional.

En varias ocasiones, el Presidente Luis Abinader se ha referido a una necesaria reforma fiscal, cuya discusión está por iniciar puesto que hay sectores listos para “derribar” cualquier intento de volver a “morder” la mano del contribuyente bajo la excusa de aumentar las recaudaciones impositivas.

Sin embargo, pasando balance al listado de vehículos que los honorables diputados y senadores han adquirido a través de las exoneraciones que les faculta la ley por su investidura, es indudable que el Estado ha sido el único perjudicado con estos privilegios, dado a que ellos, han encontrado la forma de convertir estas concesiones en un negocio redondo, del que sólo sale ganando sus bolsillos.

Si queremos aumentar las recaudaciones, comencemos por poner la mirada en esos detalles que parecen no tener importancia, pero que si sumamos, el resultado nos deja una cara de asombro.

Acaso no son nuestros legisladores los hombres y mujeres llamados a ser referentes de “honorabilidad y decoro”, en una sociedad que no tiene claro qué es lo bueno y lo malo.

La percepción es que ser legislador es una gran apuesta política en estos tiempos, para quienes saben mover los hilos en el Congreso Nacional y convertir en efectivo los privilegios que por sobre todos los demás ciudadanos tienen unos 222 dominicanos.

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