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«Los vecinos de arriba» celebran con picardía el éxito teatral de Luis José Germán

El tema del sexo es poderoso, alimenta la imaginación y mueve masas. Todo eso elevado a la potencia, cuando en el teatro –que es el caso– el argumento destila inteligencia, buen gusto y… naturalmente, un poco de morbo que vaya directo al corazón. Corazones rotos que tratan de recomponerse, matrimonio de una pareja joven que tocó fondo a causa del desamor, de la monotonía, del cansancio.

En esa vertiente se desarrolla la historia de Los vecinos de arriba, la obra que representa el debut teatral del exitoso director de cine catalán, Cesc Gay, ganador del Goya por su película Truman,y responsable de títulos como Krámpack, En la ciudad Ficción. Es, además, la sexta producción del actor Luis José Germán, que se presenta con igual éxito en la sala Máximo Avilés Blonda de Bellas Artes, bajo la dirección del veteranísimo Manuel Chapuseaux y producción compartida con Luly Rocha.

Luis José recuerda que curioseando la cartelera española vio que Los vecinos de arriba se presentaba en Madrid y le llamó la atención su sinopsis y el autor. De inmediato, tomó la dirección de la productora y envió a su sobrino, que vive en Barcelona, para que consiguiera el contacto y gestionara los derechos de la obra, los cuales consiguieron en las siguientes tres semanas.

La obra, que parte de una experiencia real que vivió el autor en su apartamento, es una reiteración de los temas que Gay viene abordando en su filmografía: las dificultades que tienen los hombres para expresar sus sentimientos, su indisposición para ceder frente a los demás sobre sus convicciones, que le resultará casi imposible aceptar la verdad del otro.

Desde la izquierda, Luis José Germán, Pamela Syed, Nashla Bogaert y José Guillermo Cortiñes.

Manuel Chapuseaux, director de obras como Las quiero a las dos (2015), Bajo terapia (2016), Nuestras mujeres (2017) y El hijo de puta del sombrero (2017), tiene a sus órdenes las parejas integradas por Luis José y Nashla Bogaert –a quienes ya había dirigido en trabajos anteriores– y José Guillermo Cortines y Pamela Sued, de quienes en su conjunto obtiene actuaciones convincentes, efectivas y, sobre todo, divertidas.

El rollo sarcástico se va desenredando a través de Julio (Luis José), el esposo de Ana (Nashla), con una intensidad que va ganando ritmo y fuerza. Ellos son los vecinos de abajo. A quienes Julio no quiere ni de visita. La visita llega por invitación de Ana. Y José Guillermo es Salva, el salvador de la noche y los constantes momentos cómicos e inesperados. Pamela es Laura, quizás la que menos tabla tiene de los cuatro, pero quien al final también se gana el aplauso justo.

Ante sus películas y su primera obra de teatro, Cesc Gay reconoce que Los vecinos de arribarepresenta un cambio radical entre una cosa y otra. Pero lo cierto es que el texto funciona de principio a fin, dándole oportunidad a que cada actor y cada actriz tengan la oportunidad de tener su momentum. En la primera de dos funciones del pasado sábado, a casa llena en Bellas Artes, santiguados por Chapuseaux, salieron a escena Luis José, Nashla, Luis José y Pamela dispuestos a darlo todo por los vecinos de arriba y los de abajo. En el medio estuvo el público, riendo a más no poder.

En el 2011, con su primera obra –Cada oveja con su pareja– Luis José presentó más funciones porque había disponibilidad en la sala, pero asegura que con esta puesta en escena «el comportamiento de ésta ha sido descomunal». El actor asegura que con el éxito de Los vecinos de arriba «hemos creado un nuevo precedente en esta última década teatral». Ojalá y esté del todo correcto.

Artículo escrito por Máximo Jiménez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), coordinador de la tertulia "Música entre libros" de la Biblioteca Juan Bosch (Funglode).

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