18/09/2020
Opinión

La pieza que falta

En algún momento de mi vida pensé que era muy espiritual porque “radiaba buenas vibras”, trataba de conectar con lo oculto y buscando sentido espiritual practicando yoga, hinduismo, y budismo. La verdad es que ahora me doy cuenta de que simplemente estaba buscando algún propósito, la razón de mi existencia, validación de algún grupo de personas y algún tipo de experiencia.

Pensaba que ser espiritual era el desapego de mi ser, meditar para desapegarme de lo físico y lo material para así encontrar el “verdadero” significado de la vida, preocuparme por mi bienestar físico y emocional y simplemente dejarme llevar de los sentimientos y las experiencias, no pensando en el mañana viviendo en el presente.

Pasó mucho tiempo y por más que seguía con estas prácticas no encontraba lo que buscaba y llegó al punto de que pase por una fase de auto engaño para poder encajar en la sociedad.

Hace poco, fue cuando realmente entendí lo que es ser alguien espiritual, y eso lo logré aceptando mi naturaleza, aceptando a mi Creador, quien tiene un propósito conmigo y me guía hacia todas las respuestas. Aprendí que ser espiritual no significa desapegarme de mi espíritu ni de mi ser, al contrario, significa reconocer mis pecados para poder arrepentirme y estar en perfecta conexión con el Espíritu Santo, ser espiritual es dejar de pensar en mi y pensar en el otro, humillarme, someterme a la palabra de Dios para así poder estar en su voluntad la cual es buena y perfecta para nosotros. La clave para lograr esto es el arrepentimiento.

Nunca serás feliz o satisfecho viviendo en el pecado por el simple hecho de que tienes una naturaleza totalmente distinta. La verdadera alegría viene cuando meditamos en la palabra de Dios, la seguimos y la vivimos. «Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones; sino que se deleitan en la ley del Señor meditando en ella día y noche.» Salmos 1:1-2

Si te sientes perdido es porque nunca confiaste en Jesús como tu salvador, y lo necesitas desesperadamente. La razón por la cual no tienes verdadera paz en tu vida es porque continúas viviendo en pecado y haces cosas que sabes que no deberías de hacer. “Realmente no me entiendo a mí mismo, porque quiero hacer lo que es correcto, pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio. “Romanos 7:15.

“Hay perdón de pecados para todos los que se arrepientan”. Ustedes son testigos de todas estas cosas. Ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre; pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo”, Lucas 24:47-49

El arrepentimiento es la pieza que falta! “Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca»”, Mateo 3:2

A partir de entonces, Jesús comenzó a predicar: «Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca”, Mateo 4:17.

La tristeza que provoca pecar debe de llevarnos al arrepentimiento, no debemos sentirnos mal porque nos atraparon haciendo algo que no está bien, sino que debemos de sentirnos mal porque genuinamente lamentamos haber pecado, esta es la tristeza que Dios desea que suframos porque nos aleja del pecado y trae como resultado la salvación.

“Ahora me alegro de haberla enviado, no porque los haya lastimado, sino porque el dolor hizo que se arrepintieran y cambiaran su conducta. Fue la clase de tristeza que Dios quiere que su pueblo tenga, de modo que no les hicimos daño de ninguna manera. Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, a la cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual”, 2 Corintios 7:9-10.

Comentarios