21/10/2019
Opinión

La evolución de Premio Soberano




OTROS ÁMBITOS

Los Premio Soberano están a punto de celebrar su 30 aniversario. Tres décadas es un período significativo para pasar balance a muchos aspectos de la ceremonia artística más importante del país. Todavía es necesario recordar que el nombre apenas va a cumplir dos ediciones, a partir de la solicitud que hicieran en el 2012 los hijos de Casandra Damirón para que se dejara de usar Premio Casandra como denominación (pedido acogido por la soberana asamblea de la Asociación de Cronistas de Arte, creadora de los mismos).

Para cualquier iniciativa de análisis, Premio Soberano es hoy mucho más de lo que empezó a galardonarse en el 1985. Desde ahora y hasta el 18 de marzo, cuando se lleve a cabo la ceremonia número 30, tendremos espacio y tiempo suficiente para abarcar diferentes aspectos del magno evento organizado por Acroarte y Cervecería Nacional Dominicana.

Hoy, cuando se conocerán a partir de las 4:00 p.m. a los nominados –que se informarán en un acto organizado para esos fines en el hotel El Embajador– se llevará a cabo este acto que también tiene que ver con la evolución de los métodos y el crecimiento que ha experimentado el galardón.

Aún hay miembros (incluso fundadores) que se resisten a ver lo obvio, a reconocer que Premio Soberano está en un gran momento, que se ha experimentado una mejoría de la A-Z. Antes, cuando llegamos a Acroarte en el 2002, la lista de nominados se enviaba a los periódicos, con embargo hasta el ¡otro día! cuando los periódicos salían a la calle, y el público empezaba a saber quiénes eran los agraciados.

Muchas veces, en la Acroarte de antes, los nombres de los nominados empezaban a filtrarse desde el viernes previo, cuando comenzaban las asambleas, con la jornada del renglón Clásico, que siempre es la primera de las tres reuniones que escogen a los artistas para optar por el galardón. Es decir, viernes, sábado y domingo, eran tres días de decepcionantes filtraciones que ponían a los integrantes de los jurados en una posición de descrédito ante la opinión pública y la clase artística.

Pero Acroarte hoy es otra. Ha crecido, ha mejorado… ha madurado. Por lo menos esa Acroarte que es sustentada por miembros valiosos, institucionalistas, que están ahí participando de las actividades y de las asambleas, de todo lo que organiza, echando la pelea. Son la mayoría, afortunadamente.

Todos ellos, aportando ideas, iniciativas, proyectos para que tanto la institución –más allá de Premio Soberano, porque muchos creen, aunque sean fundadores, que Acroarte es solo el premio– como su membresía pueda exhibir logros a favor de sus miembros. El Premio al Mérito Periodístico, que entregará su tercera edición en febrero próximo, es solo una muestra que sustenta estos ideales.

Premio Soberano es hoy, extraoficialmente, una marca país. Orgullo de Acroarte, de Cervecería Nacional Dominicana (que ha estado ahí desde el 1987, de manera incondicional) y del pueblo dominicano. Todo lo que tiene que ver con el proceso de nominación y premiación, es hoy mejor que ayer. Sin duda alguna. Eso debemos reconocerlo, siempre que no estemos obcecados en seguir –dominados por el resentimiento y la pequeñez mental– mirando el pasado como una época mejor que la del presente.

Artículo escrito por Maximo Jiménez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte), coordinador de la tertulia "Música entre libros" de la Biblioteca Juan Bosch (Funglode).

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