Opinión

En estos tiempos

Un robot escribe noticias deportivas y cubre hasta doce mil partidos al año de ligas menores. Otro lee los balances de tres mil empresas y produce automáticamente historias breves para la orientación del mercado. 

También hay agentes de la inteligencia artificial que generan infografías al instante, analizan tendencias, gustos y preferencias del momento, para guiar la creación de contenidos atractivos.

Otros pueden recorrer millones de páginas –que tomarían décadas de lectura al ser humano–, crear cluster de datos comunes, que están dispersos en la esfera textual, para facilitar  investigaciones periodísticas, como las que se derivaron de los “Panamá papers”.

Proteger a los lectores de comentarios agresivos, irrespetuosos y fuera de tono –de parte de los trols en los foros de noticias–, preservar la equidad de género en la consulta a fuentes autorizadas para emitir opinión sobre determinados hechos, son funciones de robots.

En forma corpórea, gestual, empático, bien vestido, atento, correcto y creíble, un robot es el anchor de una agencia asiática de noticias. The Washington Post, The New York Time, Reuters, La Nación y Xinhua son espacios mediáticos en los que se registran los avances anteriormente expuestos. Decenas de medios se suman a la adopción de la inteligencia artificial para sus operaciones.

Aplicaciones basadas en “machine learning” (aprendizaje delas máquinas), “deep learning” (aprendizaje profundo), con su despliegue de redes neuronales artificiales, conducen al periodismo hacia una gran transformación.

¿En qué sentido veo la evolución? Con la inteligencia artificial asumiendo las tareas rutinarias, organizando datos, proveyendo materia prima para los enfoques y los profesionales humanos dedicados al periodismo explicativo y en profundidad, post social media.

Vislumbro, además, posibilidades de satisfacer al mayor grado posible los intereses de la audiencia, entregando productos editoriales o informativos en forma personalizada, cada quien recibiendo en su dispositivo móvil la portada que quisiera leer, con la jerarquización preferida.

Las inversiones inteligentes en la industria periodística no serán ya en maquinarias ni en pomposos edificios, estructuras de transporte o importación de papel y tinta, sino en capital humano, en tecnología con base enredes neuronales artificiales para mejorar contenidos y asumir la publicidad programática adaptada.

El proceso tiene múltiples implicaciones: economía de escala, productividad, rentabilidad, calidad, precisión, alcance, influencia. El periodismo lo tiene todo para ser cada vez más poderoso y respetado. Hay que montarse en el tren del cambio. En las escuelas de comunicación los retos son enormes.

Artículo escrito por Víctor Bautista

Máster en Dirección de Comunicación OBS/Universidad de Barcelona. Proyect manager del plan de comunicación de crisis de la Asociación de Bancos de la RD a raíz de la caída de tres bancos en 2003. Director de comunicación de la ABA. Editor económico, jefe de redacción, director de medios impresos, de TV e internet. Diplomado en economía por Empírica y Universidad Católica Santo Domingo. Productor del segmento Contante & Sonante (economía y finanzas) en el programa Cuentas Claras.

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