08/08/2022
Opinión

La indignación llega al pueblo

En los últimos nueve días de lo único que se habla es del accionar de la Policía Nacional y sus desaciertos en torno al tratamiento que recibieron varios detenidos, algunos del interior y uno de Santo Domingo.

La coincidencia es que en los tres casos más recientes los detenidos terminaron sin vida. En diferentes puntos del país, aún se llora la muerte de alguno de estos jóvenes, incluyendo a David de los Santos fallecido en circunstancias oscuras que aún no se han aclarado.

La ciudadanía está indignada ante las actuaciones de algunos agentes del cuerpo del orden. En octubre de 2021 el Presidente Luis Abinader, consciente de la preocupante situación, se comprometió en promover una reforma policial tomando en cuenta varios puntos, de los cuales incluía promulgar la aplicación de la Ley Orgánica de la Policía (No. 590-16), que por “razones desconocidas”, se había retrasado cinco años su aplicación, y lo hizo.

Desde entonces se dieron pasos no tan acelerados, pero se dieron, incluyendo la elaboración de un informe minucioso realizado por una comisión compuesta por ciudadanos notables, el cual evidenciaba grandes irregularidades y recomendaba acciones concretas para eficientizar y sanear este “cuerpo del orden”.

Dentro de esas conquistas se vale señalar el anuncio del Presidente Abinader de que más de 2500 policías que se encontraban ofreciendo servicios privados fueron reintegrados a sus labores dentro de la institución.

Pese a los esfuerzos que se han ido aplicando, todavía hay mucho trabajo por hacer en la llamada reforma policial, para acabar con el centralismo excesivo de la actuación de algunos de sus agentes y una formación académica deficiente, pero sobre todo, con el enfoque erróneo y muchas veces desproporcionado del uso de la fuerza frente a los ciudadanos.

Hoy, sin evidencias claras, por la ausencia de cámaras en nuestros destacamentos, recurrimos al único testigo que nos puede “ayudar” a aclarar lo sucedido con el joven David es Wistel Pieer, quien se encontraba detenido en el destacamento el día en el cual fue llevado y apresado David de los Santos.

Las familias han recuperado el temor de ver salir a sus hijos a las calles, ante la posibilidad de que un policía le malogre la vida y luego para justificarlo inventen una de las tantas versiones que ya hemos escuchado.

Es importante atender con urgencia este problema, de manera que el pueblo no siga indignándose, con la desesperanza a cuestas. Está demostrado que no sólo basta la macana para que se cumplan las leyes y se imponga el orden.

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