17/04/2021
Cine

«A la roca» el drama es muy amargo para Sofia Coppola

Sofia Coppola pudo desprenderse con apreciable facilidad dejar de ser la «hija de Francis Ford Coppola», gracias a su convincente debut como directora con Las vírgenes suicidas, un drama que sedujo por partida doble tanto a la crítica como al público.

Venía de experimentar durante seis años con el cortometraje: Walt Mink. Shine (1993), Bed, batch and beyond (1996), The Flaming Lips (1996) y Lick the Star (1998), trabajos con los que fue curtiendo un estilo y le dieron la confianza suficiente para lanzarse al ruedo y colocarse detrás de cámara para su primer largometraje.

Vírgenes suicidas se manifestó con la intensidad de un rayo en día soleado. En el exigente Festival de Cannes recibió elogios que inflaron el prometedor talento de la hija de Francis. Un nuevo talento, una mujer, se revelaba en una industria predominantemente dominada por los hombres.

A lo largo de esos años –entre 1999 hasta la actualidad– Sofia ha tenido sus años de gloria y hasta un Oscar se llevó a casa por su admirable película Perdidos en Tokio (Lost in Translation) como Mejor guión original. Francis tenía razones para sentirse orgulloso, y no precisamente a su saga de El Padrino. 

En este 2000, tan sui generis como su filmografía, nos entrega On the Rocks, un drama en el que vuelve a navegar, aunque con menos efectividad, en las turbulentas aguas del universo femenino, un guión con marca registrada donde la hija de un exitoso empresario de Nueva York vive un infierno emocional por sus dudas sobre la fidelidad de su pareja.

El mundo visto (y vivido) desde una perspectiva de la mujer es una constante en la carrera de Sofia Coppola, quien como mujer pudo sacudirnos con el impredecible e impactante drama familiar que abordó en su película de debut. Lo mismo consiguió con el filme protagonizado por Scarlett Johansson y Bill Murray de 2002, Lost in Translation, y aunque un poco más distante de lo que consiguió en estas dos películas, también consiguió un trabajo estimable con su Marie Antoinette del 2006.

Pero On the Rocks carece de la meticulosidad y la sensibilidad artística que mostró Sofia en varios de sus trabajos más aplaudidos en tiempo pasado. Y el pasado pesa cuando el buen cine deja de ser tal cosa para lanzarse en caída libre con películas como esta o como The Bling Ring (2013) o The Beguiled (2017), que se ubican entre lo menos destacado de su carrera.

Sofia Coppola vuelve a convocar al talentoso Bill Murray –nada que ver con su efectivo rol de father figure de Lost in Translation– que interpreta al padre mujeriego de Rashida Jones, esposa de un Marlon Wayans en las mismas andanzas laborales de Giovanni Ribisi, por ejemplo, quien da razones para sembrar la incertidumbre y la desconfianza en el seno sentimental de la pareja.

Una vuelta de tuerca que ya habíamos experimentado. Un regreso a ese inquietante universo matrimonial de una pareja relativamente joven. Los terribles efectos de la falta de comunicación entre padre e hija. Lo que pudo haber sido y no fue por la llegada de los hijos en la plenitud de la juventud. Temas latentes e intermitentes en la filmografía de esta talentosa directora y guionista que, sin duda, tendrá que reinventarse para volver a recibir el aplauso del público y la admiración de la crítica. On the Rocks es un drama con sabor a hiel que pocos querrán volver a probar.

CREDITOS

Guión y dirección: Sofia Coppola. Elenco: Bill Murray, Rashida Jones, Marlon Wayans, Jessica Henwick, Jenny Slate, Liyanna Muscat, Alexandra Mary Reimer, Barbara Bain. Año: 2020. Tiempo: 1 hora y 36 mins. Edición: Sarah Flack. País: Estados Unidos.

Artículo escrito por Máximo Jiménez

Periodista, crítico de cine. Ex presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (2011-2013), autor del libro «La gran Aventura de la bachata urbana» (2018).

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